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Publicado: 20/03/2025
Como laboratorio para la acústica en Valencia, podemos decirte que el sonido es una parte fundamental de nuestro entorno, pero cuando su intensidad supera ciertos niveles, puede convertirse en un problema de salud y bienestar. Para evaluar y controlar la contaminación acústica, se utilizan dispositivos llamados sonómetros, herramientas diseñadas específicamente para medir la presión sonora en distintos entornos.
Un sonómetro funciona captando las ondas sonoras a través de un micrófono y convirtiéndolas en señales eléctricas que luego son analizadas y cuantificadas en decibeles (dB). Estos dispositivos pueden medir diferentes rangos de frecuencia y están calibrados para simular la percepción auditiva humana, utilizando filtros de ponderación como A, B y C. El más común es el filtro A (dBA), que se emplea en normativas de ruido ambiental y seguridad laboral.
Los sonómetros se usan en una gran variedad de aplicaciones. En entornos industriales, permiten evaluar los niveles de ruido a los que están expuestos los trabajadores, ayudando a determinar si se necesitan medidas de protección auditiva. En el ámbito urbano, son fundamentales para medir la contaminación sonora generada por el tráfico, la construcción y otros factores que afectan la calidad de vida de la población. Además, en auditorios y estudios de grabación, los sonómetros ayudan a ajustar la acústica para garantizar una experiencia sonora óptima.
El uso adecuado de un sonómetro implica seguir ciertos protocolos. Es fundamental calibrarlo antes de cada medición para garantizar su precisión. Además, las mediciones deben realizarse en condiciones adecuadas, evitando interferencias externas que puedan alterar los resultados. En algunos casos, se utilizan sonómetros integrados en estaciones de monitoreo continuo para evaluar la evolución del ruido a lo largo del tiempo.
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